viernes, 9 de octubre de 2015

Éranse dos veces...


Sueña y mece su figura incandescente
al ritmo de una respiración tranquila.
Ella es la inquietud de un niño,
La curiosidad que mató al gato,
Una leona porque destaca, ataca, lucha y protege.
Tiene esa armadura que se empeña en dejar caer sobre su cuerpo, 
Para evitar que nada le haga caer a ella.
Y luego ese corazón adolescente y febril
que se vuelve loco por una historia de amor apasionada,
Y que llora con los finales inesperados.
No lo sabe todavía,
Pero su luz hará que el sol la envidie.
No pierde el tiempo con quien no sabe volar,
Y, sin embargo, ella siempre retrasa su vuelo.
Es mi fuente de sabiduría,
Mi Faro de Alejandría.
Ella, es mi madre

Metamorfosis

Cuando te pese la rutina 
y la cotidianidad te aburra,
no te conformes, 
no lo aceptes. 
Baila con el giro. 

Cuando ya no te seduzca lo de siempre, deshazte de esa palabra. 
Saluda a lo de hoy, 
y a lo de mañana, 
y asegúrate de que cada día, 
sea un capítulo diferente de tu vida. 

Cuando tu alrededor 
te perfore las heridas 
con los recuerdos, 
sonríe y ciérralas del todo. 
Porque si pudiéramos retroceder, 
no avanzaríamos. 

Cuando sientas que el riesgo 
es un peligro, 
juega. 
Pero sobre todo juégatela. 
Aprende a fluir con la posibilidad, 
a ser consciente de tus errores, 
para no volver a cometerlos, 
y ábrele la puerta a la metamorfosis. Porque aunque Kafka 
reflejó esa palabra 
en una cucaracha, 
tú solo vas a liberar tus alas.

jueves, 8 de octubre de 2015

Mousai

Pensé que la había metido en una de mis maletas, 
y segura de ello,
la he buscado en cada rincón de mi nueva ciudad. 
Cabrona, qué buena es jugando al escondite. 
Sin embargo, hoy he visto su reflejo fugaz en un charco, 
y me ha parecido oír su risa deslizarse 
por el toldo de enfrente,
y hacer del chispeo un chaparrón. 

He salido al balcón, 
y al intentar gritar su nombre, 
ha dejado de mojar las calles con su llanto. 
Suspirando y moviendo la cabeza 
como quien afronta una derrota evidente e inminente, 
he vuelto a entrar en mi cama. 
Sin dejar de mirar por la ventana, 
por si acaso. 
A punto de darme por vencida 
me la he encontrado en mi libreta, 
bailando con mis bolígrafos, 
con cara de: "¿a qué esperas?" 

He cogido el cazamusas, 
y la he atrapado. 
Por fin vistes de negro mis páginas, 
y no mi cielo. 
Por fin la tormenta es ahí fuera, 
y no aquí dentro. 
Por fin las palabras 
no están mermadas por tu ausencia. 
Por fin te conviertes en tinta, 
y dejas de hacer tanto la tonta.